Los Maestros

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Los clérigos le hacen a España un reino espiritual a su medida. Los conquistadores no sólo van a buscar el oro que necesitan los Habsburgos: añaden a la toga española una cola inmensa. Francisco Javier, sublime raptor de almas, conquista Cipango, el Cipango de que Colón sólo llegó a abrazar el reflejo austral.

Y ahora, junto a los héroes vivos Teresa de Ávila, Hernán Cortés, Francisco Pizarro, surgen unas siluetas imperecederas Don Quijote, Don Juan, los compañeros del Conde de Orgaz, tan fuertemente delineadas que se confunden con ellos. Tanto unos como otras encarnan el Siglo de Oro, pues su destino y su carácter expresan los diversos tonos de ese Oro español cuyos orfebres fueron muchos. No se puede decir que ese siglo que, cronológicamente, duró cien años, puesto que comienza con el nacimiento de Carlos V (1500) y acaba a la muerte de Felipe II (1598) surgiera bruscamente de las tinieblas de la historia. El terreno estaba preparado desde hacía mucho tiempo.

La lengua castellana había conquistado poco a poco sus títulos de nobleza. Isabel y Cisneros se habían propuesto dotar a España de instrumentos de cultura de alta calidad, y el arte plateresco, como el auge de los géneros literarios, anunciaban la rica mies del siglo XVI. Desde el reinado de los Reyes Católicos y aun pasado algún tiempo de la muerte de Felipe II, la España del arte y del pensamiento es grande.

La riega y la recorre una alta inspiración cuyas fuentes son tan diversas como el humanismo de Luis Vives, la inspiración de Ariosto y la sátira de Erasmo. Pero el Siglo de Oro no es sólo el siglo de las mentes selectas. En él toma parte el pueblo. Los personajes de Cervantes, del Greco y de Lope de Vega son hombres de la calle y del campo.

Más aún: puede decirse que los escritores y los artistas del siglo XVI fueron los historiadores de España, captada por ellos en su realidad de corazón y de carne.

Don Quijote, Caballero del Siglo de Oro

Don Juan, el Hombre que Juega con el Diablo

El Greco, Pintor del Alma; Velazquez, Pintor del Hombre; Zurbaran, Pintor de Dios